El sector de las energías renovables está sufriendo una transformación inexorable. La esperada regulación del autoconsumo, la aparición de actores internacionales en el panorama energético de las renovables en España, o el desarrollo de productos y servicios innovadores, cada vez más eficientes, deberían desembocar pronto en la llamada por algunos revolución "E"...pero...¿que hace el gobierno español entretando? ¿como se está organizando esta revolución, que parte de la propia conciencia ciudadana?...
No nos hace falta tirar de números para entrever que Alemania nos supera en producción de energía renovables, y quizás no sea la mejor forma de encarar una planificación energética a nivel estatal. Si miramos la producción eólica , por ejemplo, en Navarra, vemos que los navarros han hecho, y bien, los deberes...no...hay que mirar allí donde el desarrollo de las renovables no han conseguido ese hito, y analizar por qué su crecimiento no ha sido el deseado.
En nuestro país, existen muchos programas para subvencionar el desarrollo de las energías renovables a nivel regional, cada uno con sus características, con sus bonanzas y con sus inconvenientes. Una de los inconvenientes que suele acompañar a estos programas, dirigidos desde Europa, es que cuando llegan a las administraciones autonómicas para ser aplicados, se convierten en largos trámites, plazos y requisitos, a veces leoninos, tanto para los usuarios como para los instaladores autorizados, en dos palabras, no existe una gestión integrada, y para colmo, hay poco control sobre las subvenciones, así como sobre quienes las reciben. Jauja para algunos, y la ruina para muchos pequeños instaladores. Más que un inconveniente, parece un despropósito integral.
El usuario, que no entiende de energías renovables, ni tiene por qué entender, sí entiende que el gobierno español siga primando el consumo de energías de origen fósil, y que el estado español siga aumentando la factura energética...eso lo entiende hasta Perico el de los Palotes...la gasolina cada vez más cara, las renovables sometidas a control para que el consumo sea eso, consumo...no es admisible.
Un país como España -con más horas de sol que los soldados del "El puente sobre el río Kwai"- no puede, no debe permitir este ninguneo sobre nuestro sector -sobre todo al de los pequeños y medianos instaldores que soportan el pago de equipos caros-, pero sobre todo ante los usuarios españoles que todavía pagan caro la energía de origen fósil de sus hogares.












